Editorial

El final del Ministerio del Tiempo

Y llegó el día que todos nos temíamos: el final de la tercera temporada del “Ministerio del Tiempo” y sin ninguna voluntad de renovación por parte de la cadena que emitía la serie. Han sido meses de espera, de rumores que aún a día de hoy flotan por los medios, las webs, y cualquier aficionado (e incluso detractor) de la serie. Pero la realidad es otra, la realidad más allá de lo que supone para la serie ser renovada o no, la realidad que afecta a la televisión en general.

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Ya hablé hace un tiempo, por encima, de la situación que ha vivido esta serie y lo que supone para un país como España, pero hoy me gustaría hablar de otros temas que nos afectan, creo que, a todos, y que suponen una mella nueva en la poca apreciación que la cultura sufre en España desde hace años y todavía en la actualidad.

El baile de cifras comenzó hace ya semanas, cuando no había respuesta de TVE sobre una renovación de la serie, y cuando el director de la serie, Javier Olivares, se vio obligado incluso a vender decorados y dejar de pagar alquiler por los platós que usaba para grabar los capítulos. Se empezó a hablar de la poca o casi nula recepción de la serie por parte del público, que el formato era un fiasco y que en verdad nadie la veía, ni mucho menos tenía un fan base en condiciones. Es decir, se echaba la culpa al público de que la serie no siguiese emitiéndose. Siendo sincera, no me creo nada de esto y explicaré el por qué:

Por un lado tenemos una comunidad que se moviliza y se implica en la serie, llamados “Ministéricos”, más allá de la gente que suele seguir la serie como normal general. Mayor o menor, cierto es que existe esta comunidad y que hace todo el ruido posible. Ergo, comenzando por ahí, siento que aquellas acusaciones son un insulto para el público en general y los fans en particular.

Siguiendo con el tema de los niveles de audiencia… Aquí es cuando ya discrepo con todas mis fuerzas. Me parece ofensivo y realmente patético acusar a una serie, que se emite entre semana, a una de las mejores horas del día y en una cadena de cobertura nacional e internacional (gracias a la web y los canales internacionales), de no venderse bien. Sobre todo, si sumamos a esto la ausencia de promoción de la serie por parte de la propia cadena que la emite, e incluso de los programas que le preceden. En comparativa, esto es como tener un “plato estrella” en el menú y decir que no se vende porque a la gente no le gusta, cuando en verdad es que los camareros, encargados de recomendarlo a los clientes, no realizan su trabajo. Por ahí me parece insultante, pero patético se me antoja cuando la propia cadena, que pone dinero para la producción, no dé la publicidad que necesita para recuperar tal inversión. Es una cadena pública, que usa el dinero de todos, pero también necesita recuperar esa inversión para seguir creciendo. Creo que es algo básico de cualquier negocio.

El remate final fue cuando se movió la serie del lunes al miércoles, para dar espacio a un formato que parece invocado por propios nigromantes, y donde no se avisó de ninguna manera oficial, por parte de la cadena, de tal cambio de día. Este cambió afectó a los dos últimos capítulos de la tercera temporada, y mucha gente incluso llegó a pensar que habían cancelado la serie de todas todas y sin aviso alguno. Por supuesto, hay que sumar todavía más maltrato hacia esta serie durante toda la tercera temporada, donde ha habido constantes atrasos en su horario para dar más margen a un programa previo que, además, cosecha a diario críticas y peticiones para su retirada.

Más allá de este maltrato sistemático al que se ha sometido al “Ministerio del Tiempo”, los críticos han alzado sus voces con una potencia nunca antes vista. Se habla de un formato que no vende, unos temas que no gustan o una calidad ínfima. Irónico decir esto cuando la serie se ha vendido a otros países, Netflix luchó por tener los derechos de emisión sobre la misma, la misma plataforma que ya ha anunciado la serie en 190 idiomas, se han cosechado grandes premios (como un recentísimo Premio Iris de la Academia de Televisión a Mejor Ficción), e incluso se ha sufrido el plagio de una conocida cadena estadounidense. Sí, para gustos los colores, pero los críticos critican, valga la redundancia, en base a unos elementos más objetivos que subjetivos, y las pruebas dicen algo muy alejado de aquella realidad que pretenden imponer algunos.

Sin embargo, esto no es lo que más me preocupa en relación a esta serie. Lo que me preocupa en verdad es por qué se ha permitido que esto ocurra. España, como suele pasar en… casi todo, está en la retaguardia de las series, formato que ahora mismo está en auge en todo el mundo. Cada país tiene sus series fetiche, y en cierto modo están superando incluso al propio Hollywood, cosa nunca antes vista. Y España va y saca “El Ministerio del Tiempo”, un formato, como acabo de decir, alabado más allá de nuestras fronteras. ¿Y qué respuesta damos? Que se cancela. Que no queremos ese éxito y que hasta lo repudiamos. Que nos importa más lo que se diga que ser un referente. Y, por supuesto, esto es solo un ejemplo y, por desgracia, un precedente de lo que pasará si nosotros mismos no lo paramos. Se ha permitido que una cadena pagada con dinero público cancele proyectos que gustan y mantenga otros que disgustan y mucho. Se ha permitido negar nuestro éxito y no nos han dejado enorgullecernos de él porque “es malo”, “no gusta” o “es un error”.

Fue en el último capítulo donde se dijo una genial frase, como colofón final de unos 20 o 30 segundos en los que un personaje bastante negativo hacía unas críticas que eran las mismas que esta serie ha sufrido desde sus inicios. Aquella frase no era otra que “¡Cómo se atreve a decir que España maltrata a sus héroes!”. Parafraseando a la trilogía de Nolan sobre Batman, el “Ministerio” no es el héroe que nos merecíamos, pero sí el que necesitábamos. Un héroe que nos sacase de estas tinieblas culturales haciendo que otros de fuera nos aplaudiesen. Permitiéndonos saborear qué significa ser fuertes de nuevo, y por medios que hace siglos olvidamos. España nunca será un país rico en dinero, pero siempre tendrá corazones capaces de decir la verdad de una manera rica en realidad y con la fuerza suficiente para llegar a las almas de todos.

Espero que estos capítulos no sean el final, sino el inicio de algo todavía mayor de lo que hemos ya visto. Espero, de corazón, que alguien tenga el valor suficiente para apoyar este proyecto, sea Netflix o quien sea, pero que lo respeten, lo cuiden e incluso lo mimen como merece. Espero que podamos seguir estando orgullosos de nuestros creadores y nos permitan seguir estándolo. Y espero que TVE llegue alguna vez a ser algo más que una caja de dinero y que comience a ser la cadena que España merece.


Si quieres leer otros artículos, con los que comparto opinión, aquí te dejo algunos enlaces:

Vete, Javier Olivares

‘El Ministerio del Tiempo’ tras su propia salvación

[Opinión] El Ministerio del Tiempo: historias de héroes y miserias

El Ministerio del Tiempo: ¡honor y reputación!

 

 

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3 thoughts on “El final del Ministerio del Tiempo

  1. Me encanta. Muy cierta tu crítica y a la vez muy constructiva. Necesitamos que dejen que fluyan todos los genios que tenemos en este país. Enhorabuena

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  2. No sé ni por dónde empezar, pero ciertamente es triste ver como se cancela esta serie que a pesar de que nunca la he visto, sólo he escuchado cosas buenas sobre ella, y tan buenas que incluso llegaron a compararla con Doctor Who.
    Además alegar que es por falta de audiencia es una mentira muy descarada, y más aún cuando todo el mundo sabe que los y las Ministéricos/as son gente a la que le gusta hablar sobre esta serie en las redes sociales.
    Y ya por último lo de RTVE es de traca, nos lo han quitado todo. Primero los deportes, por ejemplo antes daban fútbol (La Premier League y la Champions), coches, motos o baloncesto (Liga Endesa y Euroliga) en abierto (casualidad que todo eso está en Movistar) y ahora tienes suerte si dan todos los torneos del Grand Slam de Tenis.
    Además, antes también se apostaba por comprar series de calidad, yo me acuerdo de ver Lost en La Primera o Mujeres desesperadas, entre otras. Y qué decir de esa ficción nacional que empezó con Cuéntame, Águila Roja o Amar es para siempre (que al final termino en la privada de mano de Antena 3); espero que Mediaset o AtresMedia hagan un esfuerzo y se lleven Los Ministerios de Tiempo a sus parrillas.
    Saludos!

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