¿Debería continuar persiguiendo mis metas?

Llevo dándole vueltas a esta pregunta los últimos dos meses. Y todavía no tengo una respuesta adecuada para ello. ¿Debería continuar persiguiendo mis metas o no?

Desde que retomé mi blog, así como publicar y escribir tras un impass de un año de largo, también volví a anotar mis metas para cada mes e intentarlo todo para alcanzarlas. Y, durante los últimos dos meses, no lo he conseguido, ni por asomo.

Tambien escribí algunas para 2018, a finales de 2017, y dado que este año ha sido algo complicado para mí, tampoco las he alcanzado ni de lejos. O, al menos, no la mayoría de ellas. Porque, y debido a esto estoy muy orgullosa de mí misma, he alcanzado las más importantes. Sin embargo, no he conseguido llevar a cabo aquellas relacionadas con mi arte, ni remotamente.

Así que, aquí estoy, al inicio de un nuevo año y un nuevo mes, con infinitas posibilidades para escribir nuevas metas… y el miedo de no poder alcanzarlas una vez más.

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He podido conocerme mejor en los últimos meses y sé que consigo hacer más cosas cuando tengo listas, una serie de metas o cualquier otro método de “hacer cosas” que puedas pensar. Pero también me siento más fácilmente sobrepasada si tengo una serie de metas y, debido a la vida, no puedo alcanzarlas.

He intentado todo lo que tenía en mi mano para reducir el tamaño y el número de metas, para dividirlas en tareas más pequeñas y posibles, y en relajarme sobre cuánto debería hacer. Sin embargo, no puedo encontrar una solución donde me encuentre cómoda y en paz.

Así que, ¿qué debería hacer? ¿Debería seguir escribiendo mis metas e intentar alcanzarlas? ¿Debería tirar la toalla y buscar otro método para seguir haciendo cosas?

¿Cómo actuarías en una situación como esta? ¿Cómo lo haces en tu día a día?