¿Qué quieres?

Hace unos días ví un vídeo que me hizo pensar sobre algunas dudas que he tenido durante los últimos meses. El vídeo fue creado por una YouTuber a la que sigo: SWOOP (a.k.a. Spankie Valentine).

Las dudas que he arrastrado en las últimas semanas no son otras que aquellas sobre si continuar persiguiendo mis metas o no. Y no es que no esté motivada, sino que me siento sobrepasada cuando fallo una y otra y otra vez. Como ejemplo tienes los posts que hice sobre fallar el último NaNoWriMo o fallar las metas de diciembre simplemente porque la vida ocurre.

Aparte de eso, todavía estoy tratando con ciertos problemas de salud que tengo. Hacen que cualquier esfuerzo sea extra difícil, y que aquellos fallos que he estado “sufriendo” se sientan más pesados si ocurren debido a esos problemas de salud. Quiero decir, sé perfectamente que no es mi culpa y que estoy haciendo lo posible por superarlos (o por, al menos, aprender a vivir con ellos). Pero están ahí, todos los días, haciendo que todo sea más difícil y denostando mi fortaleza cuando no soy capaz de hacer lo que quiero.

Y esto me lleva de nuevo al título de este artículo y, por supuesto, a aquel vídeo que SWOOP puso en mi muro de YouTube.

Spankie Valentine es una YouTuber (además de una enorme lista de increíbles adjectivos, todos provenientes del Arte mismo), que ha tenido problemas horribles con su anterior canal debido al absurdo algoritmo de YouTube. Se vió en la incómoda situación de crear un nuevo canal, ya que su canal de más de medio millón de suscriptores estaba maldito y ninguno de sus vídeos llegaba a sus mencionados suscriptores. Comenzando desde este difícil punto, nunca tiró la toalla, creó un nuevo canal y continuó haciendo vídeos. Vídeos como éste:

Aunque me gustan todos sus vídeos, este me tocó especialmente, de una manera diferente. Quizás porque estaba “vulnerable”. Quizás porque era la respuesta que necesitaba. De cualquier manera, su mensaje es simple: si no quieres fallar, no hagas nada. Es la forma última de evitar el fracaso. Sin embargo, si sigues intentándolo, nunca estarás tirando la toalla, incluso si fallas, porque es parte del proceso.

Y terminó el vídeo con una pregunta. Una única pregunta que es fácil pero difícil al mismo tiempo, y que no mucha gente se pregunta a sí mismos: ¿Qué quieres?

¿Qué quieres hacer con tu vida? ¿Qué quieres hacer con el tiempo que tienes? ¿Qué quieres hacer con la experiencia y el conocimiento que ya tienes? Qué. Quieres.

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Tras ver este vídeo un par de veces más, me lo pregunté a mí misma. Sorprendentemente, esto me hizo cambiar la perspectiva que había tenido hasta aquel momento: en verdad tengo una respuesta. Una rápida y simple. Y teniendo una, también tengo un camino que seguir, un propósito en la vida y algo que me llenará por siempre.

Tras darme cuenta de eso, he tornado mi mirada lejos de esas dudas y he, de nuevo, comenzado a trabajar en lo que realmente quiero. Por supuesto que fallaré, pero continuaré haciendo algo, haciendo MI algo, porque es lo que quiero.

¿Y tú? ¿Qué quieres?